“…Uno dice lo que dice y el otro escucha lo que escucha… “

Desde la ontología del lenguaje decimos que escuchar es oír + interpretar. Partiendo de esta afirmación aquí radica el gran dilema de las comunicaciones humanas.

“…Al hablar revelamos quiénes somos y quien nos escucha puede no sólo escuchar lo que decimos, puede también escuchar el ser que se constituye al decir aquello que decimos. El hablar no sólo nos crea, sino también nos da a conocer, nos abre al otro, quien a través del escuchar, tiene una llave de acceso a nuestra forma de ser, a lo que llamamos el alma humana. Tal como dijéramos, éste es el tipo de escuchar que es propio del «coaching ontológico». Se trata de un escuchar que trasciende lo dicho y que procura acceder al «ser». Es precisamente en este sentido que se trata de un escuchar «ontológico»…” Rafael Echeverría.

Uno dice desde su lugar lo quiere comunicar y quien recibe el mensaje también lo recibe desde su lugar, este lugar lo definimos en coaching ontológico como su “cajita” o “puntito”. Dentro de esta cajita están mis aprendizajes, mis emociones, mis limitaciones, mi mundo.

Por eso cuando entablamos una conversación es tan importante lo que se dice como lo que se escucha. Un ejercicio muy práctico para saber si el mensaje fue decodificado correctamente es repreguntar. Utilizando la frase: ¿Me explico? Y así damos a nuestro interlocutor la posibilidad de expresar su interpretación de nuestro decir, por ejemplo.

Otra manera es decir sin hablar. O sea desde nuestra corporalidad. Observando podemos interpretar que nos quiere decir una persona desde sus movimientos y gestos, o que escucha otra persona desde su actitud cuando escucha.

Tan importante es lo que se dice como lo que se interpreta de lo que se dice. Hay que estar atentos!!! Que oír y escuchar no es lo mismo!!!

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