El tren del Coaching…

No era un día cualquiera, tampoco un momento cualquiera. Fue el día más importante de mi vida, pero yo no lo sabía.

Estaba sentada en el andén, esperando. No sabía muy bien hacia dónde iba a ir pero sabía que de alguna manera algo iba a cambiar.

La gente que pasaba también parecía inquieta. ¿Todos íbamos a tomar el mismo tren? (Me preguntaba observando sin hablar).

Por allá lejos, se empezaba a divisar un movimiento en las vías, se acercaba muy deprisa, era contundente, imponente, me llené de asombro al ver llegar mi tren.

Los pasajeros que ya iban en él parecían estar en éxtasis total. Algunos nos invitaban a subir de prisa, otros si quiera se percataban de nuestra existencia.

Allí estábamos de pie ante el inmenso tren. Yo sin dudarlo pero con miedo subí. Algunos otros subieron también y otros no. Miraban dudosos, no tenían mucho tiempo para decidir. Cuando sonó la campanita de salida unos pocos se apuraron y se lanzaron rápidamente para subir, y los demás nos saludaban desde el andén con una mezcla de pena, alegría y nostalgia.

Y Así comenzó el viaje. Con tanta incertidumbre, llenos de emociones, tomé lápiz y papel, no quería perderme de nada.

En la medida que el tren avanzaba, todo empezaba a estar en calma, sin embargo parada tras parada algunos se bajaban felices, otros enojados, otros subían alegres, otros aterrorizados.

Cada parada era un desafío, cada día, cada noche, cada mañana, nunca nada volvió a ser igual. Nada sería como yo hubiese creído que era, a medida que pasaba el tiempo, todo lo que creía conocido se transformaba. El desafío era constante y el aprendizaje infinito.

Hubiera querido que mis amigos y familia también se suban al tren, pero no fue así. Hoy me gustaría que todo el mundo se suba al tren, pero sé que este tren no es para cualquiera. Tampoco me gustaría que nadie se baje del tren pero entiendo que cada uno tiene sus tiempos y que nada es constante.

Me quedo con un pedacito de cada Ser que conozco en este tren, y me llena de alegría y de esperanza saber que tampoco es el único tren. Que hay otros trenes que trasportan el mismo conocimiento pero de manera distinta y van por otros caminos.

Pero Hoy, este es mi tren, y quizás yo también algún día me baje, ¿Cómo saberlo? Quizás también tome otro tren. 

Pero Hoy aquí y ahora este es mi tren, el tren del Coaching y agradezco que vos también seas parte de él… Muchas Gracias.

Deja un comentario