…Los seres humanos estamos obligadamente comprometidos con el mundo en el cual vivimos… Rafael Echeverría.

Desde la Ontología del lenguaje y retomando las notas anteriores, con nuestro decir creamos nuestro mundo, con nuestras acciones podemos modificarlo o no… pero… ¿qué pasa con el Compromiso? ¿Estamos realmente comprometidos a hacer que las cosas sucedan? ¿Estamos dispuestos a accionar de alguna manera o simplemente nos sentamos a esperar? Echamos culpas fuera de lo que nos sucede y terminamos víctimas de nuestras circunstancias que no hacen más que justificar ese mundo que nos hemos creado. ¿Somos capaces de desafiarnos por un momento y vernos en el espejo del mundo para identificar cual es mi grado de compromiso? Para pensar… Si quiero que mi realidad cambie ¿en quién debo transformarme? ¿Para qué? ¿Qué acciones debo emprender para generar cambios? Y si no, el mundo seguirá siendo el mismo mientras no aportemos nada para mejorarlo… Durante muchos años hemos oído decir que los sueños pueden hacerse realidad, que todo el poder está dentro de uno, que el camino es hacia el interior… Hoy por hoy, nos enfocamos en no temer a nada ni a nadie y que con ese poder interior somos invencibles… Pero cuántos de nosotros nos hemos encontrado en situaciones de extrema precariedad (física, emocional, energética y material) en la cual nos hemos preguntado cómo es que todo aquello que nos “venden” puede llevarse a ser verdadero para nuestra persona, siendo que mirando a nuestro alrededor esos resultados aún no son visibles y nos deviene una extrema sensación de desconfianza y frustración. Al reflexionar sobre estas muchas recetas invencibles de éxito, poder y abundancia que tan eficaces son, se me viene a la mente la imagen de un niño que está aprendiendo a caminar… El niño por impulso natural empieza a hacer sus movimientos que luego lo conducen al gateo y luego a pararse sobre sí mismo… Pero ojalá fuese tan lineal, este niño se ha caído millones de veces, ha fortalecido sus brazos y sus piernas y más de una vez ha rodado barranca abajo antes de volver a empezar… Y esto de la receta mágica, que parecía tan simple resultó mucho más complejo de lo que esperábamos, viendo a nuestros adultos ya en pie, viendo el éxito de quienes lograron sus metas y aún siguen trabajando para sostenerlas. Esto no fue gratis, fue resultado de un impulso natural, el cual ha requerido de mucho empeño, y también en más de una ocasión de la mano de algún experimentado en el tema que nos ha orientado por donde sería mejor ese camino y así no caer escaleras abajo. Hoy agradezco a todos aquellos quienes me han tendido sus manos, en especial a mis padres y hermanos, que han estado a ahí, a todos mis maestros y sobre todo a esa fuerza interna instintiva y natural que todo ser humano posee y que al despertar nos empuja sin preguntar hacia el Éxito infinito.

Deja un comentario