Coaching para la casa

(extracto de mi nuevo libro, apartado 10.)

Todas las buenas acciones comienzan por casa. Y algo que nos “exige” el coaching (o al menos yo como coach me exijo a mí misma) es la congruencia. Qué quiere decir esto. Que apliquemos lo que predicamos. Que la “casa” esté en orden. Tomemos casa como el reflejo estructural de una persona.  Podemos interpretar el cuerpo como la casa de nuestra alma y nuestra casa material como como el reflejo externo de lo que sucede en nuestro interior.

Así que te propongo que antes de avanzar con la lectura de este apartado vayas y te des una vueltita por tu casa, no importa el tamaño que tenga, observa todos los lugares, incluso si lo necesitas puedes mover algún mueble de lugar… Hazlo acompañado de lápiz y papel y ve anotando todo lo que observes. Para ayudarte puedes ir espacio por espacio y escribir qué te gusta, qué no, qué cambiarías, qué sacarías, qué se puede mejorar, si está ordenada, limpia o sucia, y así. No omitas nada.

Ahora veamos a qué conclusión llegamos de esta excursión hogareña.

Seguramente habrá cosas buenas y otras tantas a mejorar, algunas excelentes y otras desagradables. Como la vida misma.

¿Qué refleja esta casa de tu interior? ¿Dejadez, tristeza, oscuridad, luminosidad, orden, limpieza, comodidad, incomodidad?

Vamos a tomar en cuenta estos aspectos que queremos mejorar para comenzar a trabajar en ellos. Así como hicimos una lista de prioridades para las tareas diarias ahora haremos otra para las tareas de la casa. Y aquí atentos, porque seguramente surgirán expresiones como “no tengo dinero para arreglarlo”, “es imposible en este momento”, pero el asunto es enfocarnos en lo que sí podemos hacer y en crear un espacio más armonioso para nosotros mismos.

Cuantas veces las madres pierden las energías exigiéndoles a los hijos que ordenen sus cuartos y terminan haciéndolo ellas por qué les molesta ver todo desordenado. A los niños también hay que transmitirles la importancia del orden, ya que así su desempeño en la vida será mejor. Y no para que sean máquinas de producción sino para que su vida también sea más armoniosa y además estén un buen rato entretenidos. A mí me costó y muchas veces el precio fue muy alto, pero hoy mis hijos me agradecen haberles enseñado que su cuarto es el reflejo de sus almas. Así que ahora con 8 y 12 años ya se regulan solos el orden y la limpieza. Descubrieron que se sienten mejor, duermen mejor y están en Paz. Pueden disfrutar de su entorno.

Volvamos entonces a la lista. Marquemos como 1 aquello inmediato que puedo hacer sin generar mayor impacto y que está a mi alcance. Y así seguimos con cada una de las cosas que hemos escrito y les vamos a destinar un día y hora para realizarlas. Las que son menos asequibles en este momento por el motivo que sea las vamos a dejar escritas sin destinarles tiempo. Para este ejercicio el cuadro de urgente e importante del apartado anterior puede ser muy útil. Por ejemplo, deseo pintar la casa pero no cuento con el dinero necesario hoy entonces no le pongo día a realizar, o puedo empezar por un pequeño espacio que sí pueda pintar y de a poco ir haciendo el resto. O bien, toda la casa es un desorden porque trabajo todo el día y no tengo tiempo de nada entonces puedo delegar algunas tareas, y/o aquellas que dependen exclusivamente de mí, comenzar por la que más me genera incomodidad. En mi caso ordenar mi cuarto no depende exclusivamente de mi pero sí el taburete colmado de ropa que acumulo durante la semana, mi mesita de luz, mis libros, mi sector de cosmética, por lo tanto dentro del mismo cuarto a mis espacios les dedico un momento para cada cosa y no siempre en el mismo día. El primero que ordeno es el de la ropa por una cuestión de energías. Quizás en 10 minutos ya lo ordeno, o también podría evitar que se acumule y me ahorro un paso (estrategias). Con esto quiero decir que muchas veces es más el tiempo que nos ocupan en la cabeza estas cuestiones que lo que realmente nos llevan resolverla.

Así que ¡Manos a la obra!

(En breve verás el libro completo y seguiremos aprendiendo cómo aplicar el coaching en la vida cotidiana ¡Falta poco!

Deja un comentario