Complacerte

Piensa en esto… ¡Qué bello aquellos momentos en los cuales nos sentimos enteramente complacid@s! ¿Te ha pasado? Cómo el niño cuando le regalan una bolsa de sus golosinas favoritas o abre su regalo de navidad con la carita de sorpresa y celebra haber recibido aquello que tanto esperaba, o como el día que comiste esa comida tan deliciosa preparada de unas manos tan especiales que nunca jamás pudiste probar algo similar, mil y un ejemplos se me vienen a la mente para emular la sensación de complacencia. La búsqueda de esta sensación puede ser incansable aunque apenas reconocida. Yo suelo encontrar este sentir tomándome un café cappuccino con un alfajor de chocolate durante mis horas de trabajo por ejemplo, pero no es el único momento en el cual lo siento, busco complacerme en todo momento. Y no sólo busco sino que lo encuentro. Y por qué está dentro de las claves para una vida plena, porque es una sensación que nos brinda completud y por ende nos lleva a un estado de serenidad. Complacer significa “hacer sentir placer”. Es una sensación casi orgásmica que nos alimenta el espíritu. Nos regocija el alma. Y en la medida que nos auto complacemos dejamos de buscar que otros lo hagan. Dejamos de esperar que las sucedan por arte de magia y hacemos que sucedan. Dejamos que otros tengan el poder sobre nosotr@s para desarrollar nuestro propio poder. Y esto nos fortalece. Nos enriquece. Nos independiza. Con esto no quiero decir que no nos permitamos recibir nada de los demás. Pero no desde la necesidad sino desde el sumar en abundancia.

Ahora te pregunto… ¿De qué manera vas a complacerte hoy?

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